Qué son los subtítulos para sordos y cómo se llaman en cada lugar
En España se habla de subtitulado para personas sordas, abreviado SPS, y existe una norma técnica de referencia, la UNE 153010, que muchas televisoras y distribuidoras toman como guía. En América Latina es más común oír «closed caption» o «subtítulos ocultos» (CC), heredado de la televisión, y en el mundo del streaming aparece la sigla inglesa SDH, de «subtitles for the deaf and hard of hearing». Los nombres cambian, pero la idea es la misma: un subtitulado pensado para quien no oye o oye poco, no para quien no entiende el idioma.
Esa diferencia de público cambia las reglas del juego. Quien ve una película coreana con subtítulos en español escucha la música, el tono de voz y el portazo; solo le falta entender las palabras. Una persona sorda no recibe nada de eso. Si el subtítulo calla que suena el teléfono, la escena en la que el personaje corre a contestar deja de tener sentido.
También conviene distinguir los subtítulos para sordos de la audiodescripción, que es lo contrario: una narración de lo que se ve, pensada para personas ciegas. El artículo sobre subtítulos frente a audiodescripción (en inglés) explica cuándo se necesita cada uno.
Qué añaden respecto a los subtítulos convencionales
Un SPS bien hecho incorpora, como mínimo, cuatro capas de información que un subtítulo normal omite:
- Identificación de hablantes: cuando no es obvio quién habla (voz en off, personaje fuera de cuadro, varias personas en un mismo plano), se indica con el nombre entre paréntesis, con un guion de diálogo o, en algunas normas, con colores asignados a cada personaje.
- Efectos sonoros relevantes: «(Llaman a la puerta)», «(Sirena a lo lejos)», «(Truena)». Solo los que aportan sentido; no hace falta anotar cada ruido de fondo.
- Música: si hay canción con letra importante, se subtitula la letra; si es ambiental, basta con indicar su carácter, por ejemplo «(Música de suspenso)».
- Información paralingüística: el tono o la manera de hablar cuando cambia el significado, como «(Susurra)», «(Irónico)», «(Grita)», o un acento marcado que la trama comenta.
Además, el SPS suele ser más fiel a lo que se dice que un subtitulado interlingüístico, que condensa mucho. Aun así, la velocidad de lectura manda: si alguien habla muy rápido, se edita el texto para que sea legible. La guía sobre cómo subtitular efectos de sonido y música (en inglés) tiene más ejemplos.
Convenciones habituales en español
No hay una única regla para toda la región, pero en la práctica se repiten algunas convenciones. En España, la UNE 153010 recoge pautas como el uso de colores para distinguir personajes y una ubicación específica en pantalla para los efectos sonoros. En América Latina, cada televisora o plataforma suele tener su propia guía de estilo, muchas veces inspirada en las convenciones del closed caption estadounidense, con efectos entre corchetes o paréntesis y nombres de hablante en mayúsculas.
Si trabajas para un cliente o institución, pregunta primero qué guía exige. Si nadie te pide nada en particular, elige un criterio y mantenlo de principio a fin:
- Paréntesis o corchetes para sonidos, pero no ambos mezclados.
- Un formato fijo para hablantes: «ANA:» al inicio, o «(Ana)» antes del texto.
- Mayúscula inicial en las descripciones de sonido y sin punto final, o con punto final siempre.
- Cursiva para voces que salen de un teléfono, una radio o un narrador, si tu reproductor la muestra.
Un detalle técnico: el formato SRT admite cursivas con etiquetas sencillas que casi todos los reproductores entienden, pero los colores no forman parte del estándar y se muestran de forma desigual. Si necesitas colores por personaje, lo habitual es trabajar en un formato más rico con un editor como Aegisub o Subtitle Edit.
Qué hace mydubly y qué tendrás que completar a mano
mydubly es una aplicación web que genera subtítulos a partir del habla. Arrastras el video al recuadro «Drop a video here», dejas desactivado el interruptor «Full translation output», pulsas «Transcribe video» y, al terminar, descargas el archivo de subtítulos subtitles.srt. Las páginas del generador de subtítulos (en inglés) muestran el proceso completo. El reconocimiento de voz está basado en Whisper, el idioma de origen se detecta automáticamente y el SRT sale en UTF-8 con BOM, de modo que tildes y eñes se ven bien en los reproductores habituales.
Lo que el archivo trae es solo el diálogo: una línea de subtítulo por segmento de habla. Para un SPS eso es apenas la mitad del trabajo, porque mydubly:
- No identifica hablantes ni añade nombres o colores.
- No detecta ni describe efectos sonoros ni música.
- No marca tono, susurros ni gritos.
- No incrusta los subtítulos en la imagen; entrega el SRT por separado.
- No tiene editor dentro de la app; los cambios se hacen en el archivo descargado.
Hay un detalle que juega a tu favor: el sistema usa detección de actividad de voz y salta los silencios, así que los huecos sin subtítulo en la línea de tiempo suelen coincidir con pasajes de música o de ruido. Son buenos candidatos para revisar si falta una descripción sonora.
Los subtítulos se cobran a 1 crédito por minuto iniciado, con un mínimo de 5 créditos por archivo. Un video de 10 minutos cuesta 10 créditos (US$ 0,01); un clip de 3 minutos se cobra al mínimo, 5 créditos. Con los 100 créditos gratuitos del registro puedes subtitular hasta 100 minutos de material.
Flujo de trabajo para convertir el SRT automático en SPS
- Genera el SRT y ábrelo en un editor de subtítulos (Subtitle Edit, Aegisub o el editor de tu programa de edición). Si nunca has abierto uno, la guía sobre qué es un archivo SRT y cómo abrirlo te orienta.
- Corrige primero el diálogo: nombres propios, cifras, palabras mal reconocidas. Hazlo viendo el video, no solo leyendo.
- Recorre el video con sonido y anota en una hoja cada sonido relevante con su minuto. Es más rápido que intentar escribirlos directamente en el editor.
- Inserta los efectos como subtítulos propios en los huecos o al inicio de la línea correspondiente.
- Añade la identificación de hablantes donde no sea evidente quién habla.
- Revisa tiempos y longitud: que nada dure menos de lo necesario para leerse y que no haya líneas interminables. El artículo sobre cómo editar un archivo SRT (en inglés) explica cómo ajustar tiempos sin romper el formato.
- Pide a una persona sorda o con hipoacusia que vea una parte. Ninguna lista de verificación sustituye esa prueba.
Ejemplo: del subtítulo automático al subtítulo para sordos
14 00:03:10,200 --> 00:03:12,900 ¿Quién es a estas horas? 15 00:03:15,400 --> 00:03:17,100 Soy yo, ábreme.
14 00:03:08,000 --> 00:03:10,100 (Llaman a la puerta con insistencia) 15 00:03:10,200 --> 00:03:12,900 MARTA: ¿Quién es a estas horas? 16 00:03:15,400 --> 00:03:17,100 (Voz de hombre, tras la puerta) Soy yo, ábreme.
El diálogo es idéntico, pero el segundo bloque cuenta la escena completa: por qué Marta pregunta, quién responde y desde dónde. Ese contexto es lo que la persona sorda no puede obtener de otra forma.
Errores frecuentes en subtítulos para personas sordas
- Describir sonidos irrelevantes. «(Pasos)» en cada plano satura y distrae; solo importa si los pasos generan tensión o anuncian a alguien.
- Interpretar en lugar de describir. «(Música triste)» puede servir; «(Música que expresa su dolor por la pérdida)» es demasiado.
- Olvidar las letras de canciones que forman parte de la historia.
- Dejar el subtítulo de efecto tapando información en pantalla, como un rótulo con el nombre de un entrevistado.
- Publicar el SRT automático sin revisar y llamarlo accesible. Un subtítulo con errores en nombres y cifras confunde más de lo que ayuda.
Cuándo conviene contratar a un subtitulador profesional
Para un video institucional, una clase o un contenido para redes, un flujo como el descrito, con revisión cuidadosa, puede dar un resultado digno. Para cine, televisión o contenidos sujetos a requisitos de accesibilidad de un organismo público o una plataforma, lo prudente es trabajar con profesionales que conozcan la norma exigida y, si es posible, con revisión de personas usuarias. Puedes partir del SRT automático para abaratar la transcripción y pagar el tiempo del especialista por lo que realmente aporta: criterio sobre sonidos, hablantes y legibilidad.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre subtítulos para sordos y closed caption?
En la práctica se usan como sinónimos. «Closed caption» viene de la televisión y se refiere a subtítulos que el espectador activa o desactiva; los subtítulos para sordos describen el contenido: diálogo más sonidos, música y hablantes. Un closed caption bien hecho cumple esa función.
¿mydubly genera subtítulos para sordos completos?
No. mydubly transcribe el habla y entrega un SRT con el diálogo. No añade efectos sonoros, música ni nombres de hablantes, así que esas capas se completan a mano en un editor de subtítulos.
¿Qué norma se usa en España para el subtitulado para sordos?
La referencia habitual es la norma UNE 153010, que recoge pautas sobre identificación de personajes, efectos sonoros, velocidad y presentación. Muchas televisoras la toman como base y algunas añaden su propia guía de estilo.
¿Hay que usar colores para identificar a los personajes?
Depende de la guía que sigas. La norma española contempla los colores, mientras que muchas guías latinoamericanas prefieren nombres o guiones. Ten en cuenta que el SRT no garantiza que los colores se vean en todos los reproductores.
¿Puedo subir el SRT a YouTube como subtítulos para sordos?
Sí, YouTube acepta archivos SRT. Una vez editado con efectos y hablantes, súbelo como pista de subtítulos del idioma correspondiente. Revisa la vista previa para comprobar que los tiempos y las descripciones se ven bien.
¿Los subtítulos automáticos cuentan como accesibles?
Sirven como punto de partida, pero sin revisión suelen tener errores en nombres, cifras y términos, y no incluyen información sonora. Para que un video sea realmente accesible a personas sordas, el diálogo debe estar corregido y las capas de sonido y hablantes, completadas.
